be part of the conversation

Innova o hazte a un lado

En el GRIT report de este cuatrimestre nos muestran un cuadro con el nivel de adopción de diferentes soluciones o plataformas tecnológicas en el sector de la investigación de mercados.

Aunque ellos mismos ya nos previenen de que su muestra puede no ser del todo representativa, al tener un índice superior a la media de profesionales curiosos e innovadores, los resultados no dejan de sorprender.

https://www.greenbook.org/grit/

Por un lado tenemos que las encuestas online son la tecnología más en uso -casi el 70% de adopción-, seguida de las comunidades online -en torno al 50%- y el análisis de las redes sociales –algo por debajo de ese 50%-, las tres además con una elevada intención de uso a corto plazo. Al final de la lista, la telemetría, los wearables o los entornos virtuales.

Matt Warta, de Gutcheck,  reflexiona al respecto de este informe sobre si nuestro sector puede considerarse un early adopter o un laggard, considerando que con suerte estamos en el centro de la curva de adopción, con cierta tendencia al retraso. Según él, uno de los mayores frenos está en que los investigadores exigen herramientas redondas, completas, es decir, soluciones especializadas capaces de hacer las cosas más deprisa, más barato, escalables y con resultados de calidad, lo cual difícilmente encaja con la esencia de la “nueva tecnología” y su estrategia de propuestas beta.

Otra forma de entender la lentitud de adopción de nuevas tecnologías en la investigación de mercados es la dificultad de algunos institutos por entender la innovación como un atributo de marca realmente diferencial, un argumento de venta, un reason why. Eso significa que el proceso de búsqueda, experimentación y adopción de nuevas propuestas tecnológicas tiene que entenderse como una inversión, que no siempre puede -ni debe- tomar forma de gasto atribuible automáticamente a un proyecto concreto.

Y es que innovar requiere un esfuerzo, hay que permitirse imaginar, buscar, probar… y eso consume tiempo y dinero. Y por supuesto existe el riesgo inherente a la innovación, en forma de vías exploradas que finalmente deben descartarse, elecciones tempranas que luego los clientes no secundan, esfuerzos de adopción y formación que caducan en un entorno en rápida transformación, etc.

Pero innovar es también ir un paso por delante, asumir un rol de liderazgo y especialización, ser capaz de seducir al cliente con nuevas propuestas de valor… incluso cuando éste no las pide o no es especialmente receptivo. Por eso resulta algo triste comprobar que en la encuesta del GRIT, donde preguntan a lo más selecto de la profesión internacional, apenas el 50% ofrezca comunidades online a sus clientes, preste atención a las redes sociales o aproveche el teléfono móvil para realizar estudios cualitativos.

Deja un comentario