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Investigación cualitativa, ¿lenta y presencial?

http://www.qual360.com/north-america

Investigación cualitativa, ¿lenta y presencial?

Con motivo del Qual360 realizado en USA a finales de marzo, la analista de Forrester Anjali Lais reflexiona en su blog sobre algunas conclusiones a las que llega después de escuchar y debatir con los asistentes al evento.  Me han interesado especialmente dos de esas reflexiones:

  • En un mundo en el que todo va más rápido, la investigación cualitativa debe ir más despacio.
  • En un mundo en el que todo tiende a lo digital, la investigación cualitativa debe mantener la interacción cara-a-cara.

Como suele ocurrir con este tipo de “titulares”, uno no puede más que estar de acuerdo… y a la vez no estarlo. ¡Qué sería del investigador cualitativo sin un buen “depende” siempre a mano!

En un mundo en el que todo va más rápido, la investigación cualitativa debe ir más despacio

Es cierto que la investigación cualitativa, por definición, requiere de unos tiempos suficientes, tanto para que el participante se exprese como para que el investigador analice luego esa expresión. No se puede apresurar ese proceso, a riesgo de quedarse en lo superficial, obvio y, probablemente, ya conocido. Y sin embargo, hay estudios que requieren y pueden permitirse más premura que otros, y también hay metodologías que ofrecen la posibilidad de acelerar el proceso más que otras. En una comunidad online ya constituida, por ejemplo, un estudio puede realizarse en un plazo muy ajustado, al ahorrarse los plazos de reclutamiento, convocatoria, setup, etc. En ese tipo de comunidades se pueden lanzar los estudios en diferentes olas, realizar el campo y analizar resultados en un timing poco habitual en el cualitativo convencional, siempre que el cliente entienda la herramienta que tiene entre manos y sepa plantear sus objetivos en consecuencia, claro.

Dicho eso, me uno a todo aquel que pida algo más de tiempo para sus proyectos cualitativos, no para relajar el ritmo, sino para profundizar, para matizar, para salir de la zona de confort. Porque el cualitativo no trata de porcentajes sino de contextos, no es un listado de verbatims sino un análisis que conecta cada caso hasta descubrir tendencias y motivaciones. Y eso requiere su tiempo.

En un mundo en el que todo tiende a lo digital, la investigación cualitativa debe mantener la interacción cara-a-cara.

Al leer esta información no puedo dejar de pensar en la madre de mi pareja, que todavía no sabe que nos conocimos en Internet porque no lo aprobaría… Cara a cara es  un concepto, no puede ser, en nuestro caso, una afirmación literal. Cuando 17 millones de españoles comparten su vida en redes sociales, cuando whatsapp consigue una penetración del 70% en España, ¿acaso podemos mantener la idea de que son cuatro gatos compartiendo mensajes fríos y distantes? La comunicación interpersonal en nuestro país, a día de hoy y para la inmensa mayoría de la población, pasa indispensablemente por lo digital, sin que ello vaya en detrimento de su calidad, emotividad y relevancia. Menospreciar la comunicación digital simplemente por no ser presencial es un error que ya no se puede permitir, a riesgo de quedarse terriblemente atrás.

Una vez aclarado eso, no tengo duda alguna de que muchos proyectos requieren de campo presencial, por numerosos motivos. El fallo radica en imaginar que ambas metodologías sean opuestas e incompatibles. Que hay que posicionarse en favor de una u otra. ¿Qué escojo, un martillo o un destornillador? Pues depende, dime qué pretendes hacer y te diré qué herramienta te conviene más, o si necesitas las dos. Cuali y cuanti no son opuestos, grupos de discusión y entrevistas en profundidad no son incompatibles, online y presencial son perfectamente compatibles.

Cuidado, estoy seguro de que Anjali Lais comparte totalmente esta reflexión y no pretende decir lo contrario en su artículo, pero me ha parecido interesante reflexionar al respecto e insistir en la versatilidad metodológica: disponer de una caja de herramientas bien surtida para evitar aquello de que “si sólo tienes un martillo, todo lo resolverás a martillazos”.

 

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