be part of the conversation

Revolucionando el sector del automóvil

Waymo

Revolucionando el sector del automóvil

El sector del automóvil parece encontrarse a las puertas de una revolución con tantos frentes que va a hacer falta mucha cintura para adaptarse a ello y salir adelante con éxito. En ese proceso, que puede llevar todavía muchos años, pero no por ello dejará de ocurrir, los investigadores deberemos mostrar tanta o más flexibilidad para mantenernos al lado de nuestros clientes o, idealmente, incluso un pequeño paso por delante en la propuesta de soluciones.

El coche eléctrico que no termina de enchufar.

¿Cuántos años llevamos preguntando a los consumidores por el coche eléctrico? Y siempre las mismas respuestas: Me lo pensaré cuando tengan autonomía suficiente, cuando la red de carga esté más desarrollada, primero quiero probar un híbrido…

Pero la cuestión es que cada año sale algún modelo con la autonomía ampliada, con sistemas de carga más rápidos, con costes de mantenimiento tan bajos que hacen de su compra una verdadera oportunidad. Y más importante aún, ya no se trata de algo anecdótico: los fabricantes han asumido su papel, y estoy convencido de que muchos tendrán más o menos en cartera motores y modelos más que satisfactorios, para cuando alguien suelte el pistoletazo de salida y la carrera sea ya inaplazable.

Preguntar a los consumidores qué opinan, sabiendo que su conocimiento en el campo es escaso, es hacerse trampas al solitario. Si no queremos que haya sorpresas, tarde o temprano habrá que empezar a indagar con mayor profundidad qué aporta a nivel racional y emocional el futuro eléctrico, para buscar el posicionamiento adecuado en un sector en transformación. Algunos ya lo están haciendo.

La conducción autónoma, más cerca.

Mostrar en los anuncios un coche que aparca solo está ya muy visto, y no es más que un pequeño indicio de lo que la conducción autónoma nos depara. Cada vez son más los vehículos que incorporan sistemas más o menos sofisticados de asistencia a la conducción, quizá con Tesla a la cabeza de la notoriedad, pero con pesos pesados como Google y su Waymo o nuevos nombres como NuTonomy  apostando fuerte por el desarrollo de sistemas 100% independientes para coches, camiones, etc.

Interior design autonomous carLas consecuencias de un coche totalmente autónomo son tan enormes que son difíciles de imaginar en su totalidad. No se trata solamente del cambio absoluto de la idea de “conducir”, hablamos de una transformación radical de los interiores de los vehículos sobre los que ya se está trabajando; o incluso, a largo plazo, una evolución del paisaje urbano –p.ej. semáforos, aparcamientos, señalizaciones- que nos afectará a todos, conduzcamos o no.

¿Hasta qué punto querrán los consumidores un coche potente, si el sistema de conducción autónomo no superará los límites de velocidad ni asumirá adelantamientos arriesgados? ¿Será más importante el confort interior que la estética exterior?  ¿Tendrán nuestros hijos que sacarse el carné de conducir?

Coche compartido, coche optimizado

Si el coche conduce solo, ¿podré enviarlo a recoger a mis hijos al cole cuando se me ha complicado el día en la oficina? ¿Tiene sentido que el coche esté aparcado el 85% de su tiempo de vida, cuando podría estar haciendo otras cosas, llevando a otras personas? En definitiva, ¿tendrá sentido comprar un coche o dos por familia, cuando existan opciones que permitan compartir un vehículo de forma que esté garantizada nuestra movilidad habitual?

Son muchas las empresas que están ya apostando claramente por la idea del car-pooling, desde las primeras aproximaciones de BlablacarUber-pool hasta nombres más habituales como Ford comprando Shuttle o Volvo aliándose con Uber en San Francisco y Arizona. El concepto es “mover más gente con menos coches” y los beneficios son obvios tanto para el consumidor –costes, tiempos- como para la sociedad –aparcamiento, consumo, medio ambiente-.

Cuando esta realidad sea posible, ¿podemos imaginar a los ayuntamientos “desincentivando” el uso privado del automóvil –impuestos, peajes, restricciones de paso…-? ¿Será la compra individual de automóvil algo reservado a entornos más rurales o despoblados, o un capricho de ricos?

Hay aún otro factor a tener en cuenta: los nuevos vehículos, cada vez más tecnológicos, van a entrar en un ritmo de obsolescencia más parecido al de los teléfonos móviles que al de los coches actuales, y ante ese escenario, quién querrá gastarse muchos miles de euros en algo que en uno o dos años estará manifiestamente anticuado –y no hablamos de la estética precisamente-.

Elon Musk - Twiter

 

Elon Musk, de Tesla, decía hace unas semanas que esperan sacar importantes actualizaciones cada 12-18 meses y que de ningún modo se podrán aplicar a los vehículos en circulación, dejándolos obsoletos de facto.

En cualquier caso, los fabricantes están empezando a darle vueltas a un nuevo modelo de vehículo optimizado para el uso compartido y su compra por parte de flotas en lugar de individuos. Y entonces… ¿qué pasará con los concesionarios? ¿Y los taxis?

New players, new rules

La industria del automóvil ha sido tradicionalmente bastante cohesionada, un amplio pero limitado oligopolio que establecía sus propias reglas de juego al mercado, y quizá eso explique una evolución bastante lenta en los últimos cien años a nivel tecnológico y, sobre todo, conceptual.

Sin embargo esa situación terminó. No sólo los mercados son más abiertos que nunca –siempre que Donald Trump no diga lo contrario-, sino que nuevos jugadores han irrumpido con fuerza y un deseo no oculto de cambiarlo todo. No es sólo Elon Musk y sus Tesla, frenados sólo por su creciente pero todavía limitada capacidad de producción; hablamos de Google y su Waymo con su idea de centrarse en el software de los vehículos, lanzando el equivalente al Android que tantos fabricantes de móviles han adoptado como estándar para conformarse con una más o menos aparente personalización de los detalles. Hablamos de Apple trabajando en secreto –¡cómo no!- y perfectamente capaz de sorprendernos un día con un iCar –no olvidemos que tienen músculo financiero y capacidad creativa más que suficiente para ello-.

Este asalto al castillo por parte de nuevas marcas con una concepción del mercado y sus reglas totalmente diferente ha obligado a los fabricantes tradicionales a ponerse las pilas y presentar batalla, y el juego ya nunca volverá a ser igual.

Los últimos obstáculos antes de que todo estalle

Leyendo todo esto cabría preguntarse por qué no estamos viendo todavía todo esto en nuestras calles, pero, obviamente, las cosas nunca son tan fáciles.

Por un lado, la innovación tecnológica está todavía en proceso. Algunos, como Tesla, han optado por aplicarla poco a poco, a medida que la desarrollan, como la propia conducción autónoma que por ahora es “asistida”. Otros en cambio, como Google, optan por soluciones definitivas, que cuando estén listas darán sin duda mucho de qué hablar. Ya ni mencionamos a Apple: el día que ésos muevan ficha… recordemos lo que le hicieron a la industria musical con el iPod e iTunes, o a la telefonía móvil con el iPhone. En cualquier caso, 2025 no deja de sonar como meta teórica para muchas de las cosas que están por ocurrir. ¡Son sólo 8 años!

Por otro lado está la administración, el sistema legal, incluso la adaptación de calles y carreteras a las necesidades y características de este nuevo concepto de movilidad. Eso lleva tiempo, y más en nuestro país. Ese sea probablemente el mayor freno al que se enfrentarán los cambios del sector, especialmente si los viejos pesos pesados hacen presión para ralentizarlo todo un poquito más.

http://www.goldmansachs.com/our-thinking/technology-driving-innovation/cars-2025/

 

Y finalmente, claro, estarán los compradores. ¿Cuánto tardarán en asumir todos estos cambios? ¿Cómo reaccionarán ante la idea del car-pooling y la renuncia emocional a los valores de propiedad y libertad actualmente tan asociados a la compra de un vehículo? ¿Hasta qué punto estarán dispuestos a olvidar el volante, el cambio de marchas y, sobre todo, el acelerador?

Ésas y muchísimas otras serán las preguntas clave que los investigadores deberemos ayudar a dilucidar. Encontrar los principales frenos, racionales y emocionales, y las posibles vías de resolución.  Ayudar a las marcas a posicionarse, a diferenciarse, a destacar. El reto está ahí, en el horizonte, y convendría quitarse el sueño de encima y empezar a afrontarlo, antes de que lleguen new players también a nuestro sector y nos adelanten por la derecha mientras lo vamos pensando.

Deja un comentario